Albert Camus, un novelista, ensayista, dramaturgo, filósofo y periodista francés, una persona con bastantes estudios y muchas pasiones, para no tener yo ni la más mínima idea de quién es.
Al escuchar el documental sobre este personaje, entendí la importancia de las fuentes porque son realmente ellas las que hacen que este se desarrolle de principio a fin. Sus amigos, conocidos y familiares son quienes hablan y cuentan las anécdotas que vivieron junto a este gran personajes, de una vida personal no muy ordenada, mujeriego, y amante del periodismo y francés.
La cantidad de voces que aparecen en este documental hace imposible de pensar que Camus fuese un hombre solitario, como lo afirma el nombre que le pusieron, pero sí así lo era y de eso nos vamos dando cuenta a lo largo del mismo, esas mismas voces que lo acompañaron durante su vida son precisamente quienes lo definen como solitario pero amante de miles de cosas que disfrutó hasta su muerte.
Finalmente esta producción sobre Camus nos deja ver cómo debe ser un buen documental, que de nada sirve tener voces si no se saben utilizar, que la música y los efecto de nada sirven si no son buenos acompañantes de lo que se cuenta y de que el narrador no es el que más habla sino el que interviene cuando es necesario.
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